miércoles, 23 de septiembre de 2015

Primera visión


Nieva en el fondo de esa mesa
sobre tu rostro cae, 
puedo tocarla.
Apenas erguida de tus cenizas
con una nube de tormenta alrededor
como un águila de piedra
y un paraguas que ha rodado por los vientos oscuros.
Escondida en el fondo de esa mesa
sobre copas que jamás se han servido
viéndote así, águila de cenizas,
en las ánforas ajenas.
Las manos detrás de tus tormentas
lejana, atroz,
en los nidos de una ciudad
que siembra inviernos
y esa boca colmada de cenizas
y esas manos bajo la nieve.



viernes, 14 de agosto de 2015

Poema para una heladera vacía


Esta no es la poesía que hubiera querido
pero, una vez más, la heladera está vacía.
Una vez más, alguien golpea a la puerta para vender y comprar algo
porque aquí todo tiene su precio.
Acá los pájaros mueren de hambre y uno se enferma
y yo busco una palabra, un ala de pájaro muerto, el precio de este desgano
busco la forma en que pueda caer tranquila,
aunque la heladera y la vida estén vacías
aunque los mercaderes te traigan de nuevo: 
pájaro muerto, palabra anudada.


martes, 2 de junio de 2015

NI UNA MUJER MENOS, NI UNA MUERTE MÁS


por Valeria Zurano 

En Argentina se vive una gran movilización con el fin de detener los casos de femicidio.  La muerte de mujeres ha ido aumentando de manera considerable.  No sólo aumenta el número de víctimas, sino el silencio y la desidia de las diferentes instituciones. Bajo la consigna NI UNA MENOS, el miércoles 3 de Junio se convoca a una marcha en el Congreso, que gritará: Basta de Maltrato, Basta de Violencia, Basta de Femicidios.
A medida que el término femicidio fue emigrando al ámbito jurídico, a partir de la década de los 90, la discusión se centró en si este término, referido a los delitos de odio contra las mujeres, debía considerarse un agravante en la imputabilidad de la pena.  En Argentina, en el año 2012, se modificó la Ley 26.791 del Código Penal, incorporando como agravante de homicidio, aquellos casos que se encuadran dentro de la violencia de género.  Sin embargo, estas medidas legales, no han puesto fin a los delitos de violencia y abuso cometidos contra las mujeres. 

Pasaron quince años, desde que hice un viaje por México y Centroamérica, allí pude ver y vivir en carne propia la violencia ejercida hacia las mujeres, tanto en los espacios domésticos como en los espacios públicos.  El acoso, la violencia verbal, física y psicológica, no hace distinción entre mujeres indígenas, negras, mestizas, blancas.
Luego de unos años, crucé la cordillera.  La primera vez que fui a Chile, me llamó la atención la cantidad de casos de mujeres asesinadas por sus parejas, novios o pololos, maridos o amantes, que aparecían en las noticias.  Estos homicidios buscaban justificarse a través de sentimientos pasionales: celos, desconfianza, venganza, traición.  Me pregunté, ¿cómo era posible que una sociedad aceptara justificar el odio y sus manifestaciones?   
Frente a la televisión sensacionalista, en esa casa de la Comuna Independencia, comprendí que estos hechos violentos se repetían en Argentina, en México, en Centroamérica. Movilizada al ver el show telenovelero, los juicios y las descalificaciones emitidas por los medios, las escalofriantes justificaciones inventadas para encubrir asesinatos llevados a cabo de manera sistemática;  comencé en ese año 2007, indignada al comprender que estos crímenes y abusos estaban ocultos de manera sutil bajo la alfombra del poder, a escribir los siguientes pensamientos que finalizaron, por estos días, en Buenos Aires.


La conspiración de los poderes en Latinoamérica.

Hay una conspiración para silenciar y disfrazar los casos de femicidio. La información se escurre por los medios de comunicación, de manera frívola, a través de estadísticas y noticias que van sumando nuevos casos, sin que se planteen los motivos de fondo. Es notable cómo los medios de comunicación operan, desde un discurso que contribuye a cosificar la imagen femenina, como parte de un mercado que gira intrínsecamente en pos de necesidades y deseos masculinos. 
Un mercado siniestro, que cumple una doble función: por un lado, la de saciar las exigencias básicas de un pueblo que es despojado de valores éticos, culturales, artísticos, afectivos. Por otro lado, genera y multiplica acciones consumistas, estipulando conductas, en las cuales la mujer es presentada no sólo como un sujeto que consume, sino como un objeto que puede ser consumido. 
La cosificación de la mujer, es un procedimiento que funciona como un “gran triunfo” del sistema capitalista, consumista y patriarcal. La mujer es un engranaje indispensable en la estructura familiar capitalista; circunscripta a realizar tareas domésticas jamás valoradas y mucho menos remuneradas, roles impuestos, trabajos mal pagos y menospreciados.  Está destinada a consumir “su frágil y acotado mundo femenino” impuesto por el mercado.   Es decir, “el mercado sabe lo que ella necesita, lo que a ella le gusta”, el mercado ofrece constantemente y de manera inmediata, se antepone a los deseos para justamente imponerse. Y en ese adoctrinamiento, establece una desigualdad imperante, donde los objetos y los deseos femeninos y masculinos, son totalmente distintos, opuestos y enfrentados.
La presión, ejercida por los medios de comunicación, contribuye a establecer desigualdades entre los individuos.  Los medios crean y recrean la imagen de esa mujer objeto, que debe consumir y ser consumida.  
En las ciudades Latinoamericanas se impone una eficiente desinformación, una especie de “tema-fantasía” que ayuda a eludir la cuestión de fondo, con la intención de distraer, trivializar y desinformar.  Es evidente que, desde los núcleos del poder político, judicial, militar, religioso y mediático, se despliega la artimaña del encubrimiento. Una vez más, queda demostrado que la violencia también es ejercida de forma solapada.  
La violencia de género es una manera de contribuir e instalar mayor violencia social, de manipular con la intención de conseguir un efecto de dominación, un hostigamiento que busca validar principios institucionales perversos, una artimaña para que esta economía inescrupulosa siga sosteniéndose en detrimento del cuerpo y la vida de las mujeres.

  “La maté porque era mía.”

En todas las culturas el acceso al conocimiento y a la información fue exclusivamente de los hombres. Si bien, en la actualidad, se ha ido generando mayor inclusión, el material educativo sigue siendo reproductor de discursos y conceptos patriarcales, que refuerzan la idea de exclusión y violencia.
Las expresiones de misoginia, de manera explícita o subliminal, abarcan desde obras de arte hasta comentarios cotidianos. La violencia y el odio parecen sostenerse, y ser reinventados por una sociedad, a la que le cuesta percibirse madura y crítica.   
El abuso en las sociedades contemporáneas se intensifica tras el desconocimiento de ciertos pilares éticos, sin duda alguna, esta dificultad aqueja a todas las sociedades del mundo, pero lo llamativo es que particularmente en los países Latinoamericanos, estos actos de omisión son validados por instituciones encargadas de abogar por la libertad y el bienestar de los individuos a quienes representan.   
Estructuras de exclusión y enjuiciamiento heredadas de períodos de colonización y esclavitud, de regímenes dictatoriales; tortura y genocidio, continúan ratificando la violencia en todas sus manifestaciones: ya sea explícita o encubierta, no sólo hacia las mujeres, sino generando tráfico y prostitución de menores,  hostigando a las minorías sexuales, disgregando a las minorías partidarias. 
La violencia de género, que abarca los casos de agresión física, psicológica, sexual, patrimonial, económica y femicida; dirigida hacia la mujer por el hecho de ser mujer, trasciende y se enmarca dentro de los crímenes de lesa-humanidad, aquellos delitos donde se violan y transgreden los Derechos Humanos.


A través de los lentes rotos del patriarcado.


Hoy puedo decir que la situación de aquello que observé en el año 2007, ha cambiado gracias a la movilización y al compromiso de muchas personas, que van denunciando y dando visibilidad. Sin embargo, sigo creyendo que el eje de dominio y sujeción en detrimento de la mujer, es ejercido de una manera sutil, presente en todos los aspectos, constante en relación a intensidad y tiempo, estratégico en la medida en que busca enemistar y separar a las mujeres entre sí, y a las mujeres con la sociedad. 
La violencia, podría analizarse en relación a hechos y situaciones que proponen una reparación, en la medida en que la mujer ha ido adquiriendo participación social y política.  Acontecimientos que dejan de manifiesto, un crecimiento y una autoconciencia, no sólo en los individuos, sino que reafirma la diversidad de nuestra identidad de pueblos latinoamericanos.  La participación de las mujeres en la vida política, social y cultural de nuestras sociedades, se ha incrementado de manera considerable.  Un ejemplo concreto y preponderante, es la presidencia de mujeres en Chile, Brasil y Argentina. 
Nunca en el devenir político de nuestros países, la mujer estuvo tan presente como en este tiempo histórico, que nos toca vivir.  Hay una óptica renovada de ver y sentir la política, la participación ciudadana,  generando mayor equidad e inclusión.  A raíz de esto, el lenguaje político cambia, los discursos tradicionales pierden efectividad.  
Los casos de femicidio, que parecían hechos aislados, relativos al ámbito doméstico y privado, pertenecen a una esfera pública, al marco de instituciones judiciales, políticas y policiales.  Los lentes del patriarcado se han quebrado; ahora detrás del vidrio podemos ver esa realidad.  Una realidad primitiva, que intenta sostenerse a costa de la vida y la libertad de todas. 
Las cifras, en los casos de femicidio, muestran claramente, que han ido aumentando.  Cuando las mujeres hemos alcanzado mayor participación en la vida política, social, económica y cultural de los pueblos, la violencia contra sus vidas se duplica.  Hechos que me llevan a pensar, que la mano y la voluntad autoritaria del patriarcado, imponen el castigo. Ojalá ésta sea su última bestialidad, antes de ser enterrado definitivamente.



Buenos Aires, 25 de Mayo de 2015.

lunes, 25 de mayo de 2015

Reseña publicada en la Revista Güarnin de Mayo

LA BELLEZA DEL RESENTIMIENTO

por Fernando Vega

Leyendo el título uno podría sentirse contrariado, y sin embargo, La belleza del resentimiento es un libro no sólo de singular calidad poética, sino también una obra compacta, firmemente establecida en un estilo y una idea. El hallazgo poético de ligar belleza y resentimiento radica en la posibilidad liberadora de la furia: una ira que se muestra capaz de adoptar formas redentoras y sanar con el fuego de su ímpetu. Pero, ¿qué es lo que se debe sanar? El mayor mérito del texto se deja ver en la multiplicidad de sus sentidos, en los distintos niveles de lecturas disparados por un uso creativo y maduro del lenguaje. 
tapa 108Lo primero entonces es un sentimiento de solidaridad, de denuncia ante la acumulación grosera de injusticia. Hay un clamor por lo social pero manifiesto de una forma sutil y original a la vez: suerte de meta-sociología que lava la venganza como forma libertadora de una condición humana que ya no aguanta la ponzoña de lo cotidiano y desea aniquilar al opresor. Luego brota la inconsistencia del tiempo; un matiz existencial y la urgida furia de romper, de desenmascarar, de arrancar la verdad de su asiento en un plazo impostergable. La infancia como un lugar irreparable pero que debe ser drenado; el sitio inequívoco para el amor y sus carencias, la abnegación vehemente, incertidumbres y contrastes. 
Como se ve, el libro de Valeria Zurano, editado por El Mono Armado, invita a la celebración. La poeta galardonada con el Primer Premio de Poesía del Fondo Nacional de las Artes (2010) concreta un poemario con la encomiable virtud de dejar una huella, un lugar y una atmósfera de distintas profundidades donde el lector puede sumergirse y deleitarse. 

Qué es este habitar los bordes
sino entonar cada mañana la canción insistente de lo cierto
Una hermosa cadencia en nuestras manos
hace los golpes
en el salvaje tambor de la falta
Como una piedra preciosa brillamos en la angustia de perdernos
somos un gran desgaste que se acerca a la inconsistencia
Arrancaré furiosamente de nuestro alrededor
               los atrofiados elementos
               que nos hunden en la mentira.

domingo, 10 de mayo de 2015

sábado, 2 de mayo de 2015

REVISTA CAUSA CERO




REVISTA CAUSA CERO (LITERATURA-POLÍTICA Y SOCIEDAD)

Argumentos para combatir la indiferencia



Revista Causa Cero. 
Argumentos para combatir la indiferencia.
Director: Gregorio Angelcos.
Editor General: Jaime Lizama.
Comité Editorial:
Valeria Zurano
Eduardo Robledo
Juan López Baldoma
Lito López.
Manuel Pastrana.
Nicolás Angelcos.
Encargada de la Página Web
Nelly Sardi

viernes, 19 de abril de 2013




La pierna de mi abuela había quedado atorada entre el andén y el vagón.  En unos segundos, el tren reanudaría el viaje.  La gente gritaba, la gente pedía que ese tren no saliera, se asomaban desde las ventanillas, agarraban la pierna de mi abuela y tiraban.  Tiraban como si no fuera una pierna, como si la abuela fuese apenas un cuerpo atrapado y no, una mujer de carne y hueso.