(ingresar a nota de Norah Lorenzo)
He regresado para atravesar los arcos invisibles del deseo de la palabra, arrojen azahares para recibirme porque he vencido la distancia del miedo, y digan al unísono que en este lugar prevalece la victoria del pensamiento que son los sueños.
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jueves, 29 de octubre de 2009
"EL LIBRO DE LAS HORMIGAS" DE VALERIA ZURANO
Se presentó el sábado 3 de octubre en el Centro Cultural La Antigua Imprenta de Haedo, el nuevo libro de la escritora de Castelar Valeria Zurano.
Se presentó el sábado 3 de octubre en el Centro Cultural La Antigua Imprenta de Haedo, el nuevo libro de la escritora de Castelar Valeria Zurano.
Por Norah Lorenzo
Este es el quinto libro que Valeria Zurano edita, anteriormente ha publicado "Barco en Llamas" (poesías y cuentos) "Las Damas Juegan Ajedrez" (Poesía en prosa) "El Gran Capitán-Crónica de un viaje al Litoral" (Poesía en prosa) que fue editado en Chile por Ediciones Cortina de Humo y patrocinado por la Agrupación de Escritores Ricardo Latcham, en Enero de 2008 y"Operación Claridad". Ha recibido varios premios entre ellos Primer Premio Poesía 2008 Concurso "Leopoldo Marechal", Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Morón, Segundo Premio Concurso Nacional de Poesía "Alejandra Pizarnik" de Asociación de Escritores Argentinos ADEA, 1994 y Primer Premio de Poesía Concurso Dr. Alberto Luis Ponzo de la Universidad de Morón.En esta ocasión he tenido la dicha de poder presentar junto a Gregorio Angelcos , poeta y escritor chileno, el nuevo libro de Valeria. Tarea fácil por un lado porque es una poeta que admiro y respeto. Pero a la vez difícil como resulta cualquier abordaje en la poesía. Ya que la subjetividad es lo que prima y la necesidad de situarse en el lugar de crítico o analista literario no es una tarea sencilla frente a lo poético.La creación de universos poéticos nuevos es posible cuando la mirada prospéctiva- la que define y estructura- se da sobre la base de una mirada única, primera y despojada al máximo del lastre conceptual. "El libro de las hormigas" posee esa cualidad de mirada nueva, única y despojada de cualquier forma denotativa del lenguaje.El libro de Valeria ofrece un universo metafórico distinto porque crea y le da voz a un mundo desconocido a un origen y una vida unívocamente intraducible. El cumplimiento del ser poético tiene lugar a través de una integración en la cual la metáfora de la vida y la existencia juega un papel primordial.Toda metáfora decía Nietzsche es "un error óptico necesario", es penetrar en los lugares donde la palabra es tan callada que no adquiere forma cierta, porque ya no es necesaria. En eso consiste el trabajo metafórico que Valeria ha creado, nos conduce con su voz a la conciencia de la desnudez inicial y fundamental y con ello a la angustia y al desamparo a través de esta vida de hormiga tan parecida a la vida de los hombres.La propuesta con sus hormigas es reducir y recrear la acción metafórica al génesis. El ser es otro y a la vez no, por eso la metáfora juega un papel esencial, tanto para la emergencia del contenido como para la configuración de la red de sentidos.Desde el nivel del significante la transgresión es sobre la transgresión misma. Poesía, relato, narración en verso irregular, jadeo continuo, son el síntoma de se sobreesfuerzo en el que la voz emerge desde una situación de asfixia, la de ser otro y a la vez el mismo. El libro está dividido bajo diferentes títulos, el primero "Los trabajos y la justificación del destino" que lleva un epígrafe de Olga Orozco, da comienzo al asombro y la extrañeza. Hay un hado final que debe ser entendido para ingresar a un nuevo destino, a un universo diferente, el de hormiga. "Este no es el mundo que habíamos soñado" dice, asombro y extrañeza, provocan la detención del acto ante lo desconocido, son como una petición de tiempo para establecer nuevas coordenadas.Así todo se vuelve icónico, es lo que es, pero no; quizás una alegoría de la vida misma desde el subplano simbólico.La voz poética intenta desentrañar entonces el asombro "es el miedo a que puedan reconocerme y me exilien" expresa. Por eso para comprender el misterio de ser hormiga, para ser ese otro, debemos ingresar en el juego de la metáfora. Es entonces cuando nos encontramos en "Los días y las mentiras necesarias" que lleva un epígrafe de Andre Gide. Ahora ya conocemos el destino, dice la voz poética de Zurano "igual que ellas, en un mundo ajeno, en el mundo de otros". Somos iguales pero a la vez tan diferentes. "El libro de las hormigas" nombra, en el sentido de dar existencia, esto es, sacar del ser oculto y misterioso, innombrado, sin voz, al ente: lo visible. Develar en palabra poética hurgando en las profundidades para desentrañar aquel fondo de donde surge el ser. Por eso expresa "una metáfora podría salvarme y lo supe/ la invención de un instante en este tiempo que está enteramente tomado."En este universo metafórico también se hace visible el amor, en la tercera parte "Las noches y la búsqueda del amor". Pero esta búsqueda no es igual a cualquier encuentro de amor, es otro que se convierte en herida, es un espacio que se abre y se manifiesta en las entrañas. Ha sacado de sí la realidad, el afuera, ahora también puede ser en el otro. Pero ese mundo de hormiga ya no es extraño, es propio y eso lo hace una herida más profunda, porque en este universo hormiga la imposibilidad del amor es una certeza: "nos habían condenado a la falta de amor" dice en uno de los poemas, y en otro "teníamos en nuestra lengua/ la insignia del silencio hecho espiral". El último título que separa los poemas se llama "Las muertes y el fin de las máscaras". Hemos llegado al final de esta vida de hormiga, nada es seguro ahora. Todo es caos, tal vez sueño doloroso, pero no hay forma de escapar, la muerte acude siempre, silenciosa, esperada como en cualquier vida de hormiga.Muchos tenemos el "mal de las hormigas", como dice la voz de Zurano, "esa desesperación en la médula, esa inquietud incontenible", por eso leer este libro se hace imprescindible antes que el castigo nos caiga como un relámpago y el rayo de la tristeza nos atraviese el cuerpo, parafraseando a Valeria Zurano en el final de su "Libro de las hormigas".
Como la hormiga a la cual le saltan sobre su lomo, y se alegran
así serán castigados tu espalda y tus ojos cuando dejen de ser útiles
cuando de tus manos ya no salga la gracia para recortar el tallo verde e indefenso
los brotes mejor pagos en el mercado de los insaciables.
Publicado en el Diario Compromiso, Noticias de Haedo. Octubre de 2009
jueves, 22 de octubre de 2009
El libro de las hormigas
Por Gregorio Angelcos
El proceso poético de Valeria Zurano desde el año 2007, año en que nos conocimos hasta la fecha, ha ido creciendo y se fortalece en el tratamiento del texto. Su lenguaje estético es duro, golpea y provoca un impacto por la reproducción simbólica de ciertos segmentos de la realidad, que pasan desapercibidos para nuestra mirada cotidiana sobre el entorno en el que vivimos. El hombre transita en estado de inconsciencia, casi ciego ante la problemática en la que está inserto, mira pero no ve, porque ha perdido la agudeza y la sensibilidad frente a su propia vida y a la vida de los que coexisten en la ciudad.
El filósofo Jean Paúl Sastre establece en su obra “El existencialismo es un humanismo”, tres categorías del SER: el Ser en sí, el ser para sí y el ser para con los demás. En términos generales, el sujeto que reside en los espacios diseñados por la arquitectura de una urbe, se ha desintegrado. Vive disociado entre la materialidad capitalista que es en esencia la que nos propone el neoliberalismo contemporáneo, y la necesidad de crecer como persona.
Un permanente conflicto entre lo exógeno y lo endógeno. Su realidad externa con su vida interior no converge, porque la modernidad lo ha sumido en la vorágine del trabajo, los desplazamientos y la lucha por la subsistencia, porque necesita el dinero como una finalidad urgente. Por esto, el hombre de la ciudad se detuvo en la primera categoría Sartriana, el Ser en sí. Su cultura es predominante biológica, come, habita, consume, y ese consumo lo consume, hace que desaparezcan otras variables para su progresión, como es el gusto por la belleza, una ampliación de los sueños, un reconocimiento consciente de la plaza en que habita, una postura rebelde y enérgica frente a las inequidades que asumimos como naturales, y por esto, le restamos importancia.
Bueno, Valeria Zurano, trasciende lo estrictamente biológico, sale de sí misma y razona vinculando sus tres categorías, desde su propia identidad, porque no todos la tienen y muchos la han perdido, que es su estructura sicosomática, va percibiendo estos mínimos detalles, paradójicamente tan grandes, tan humanos, enriqueciendo su vida con su experiencia individual, la que potencia su condición de poeta, y luego el compromiso sensible con los otros, que son anónimos, distantes, lejanos, pero que intervienen nuestras vidas con su sola presencia en las nuestras.
Su condición humana se caracteriza por la agudeza con la que asimila la realidad, por una parte, y la forma específica con la que procesa la información, lo que determina un perfil de escritura a partir de los contenidos de su obra, marcando un estilo que la distancia de la poesía intimista, en el que el poeta idealiza sus propios lamentos marcados por su dolor, su amor o sus fracasos.
A Valeria le incomodan las injusticias y los estados de enajenación del hombre, la sumen en una rabia creativa, así nos sorprendió con la publicación de su libro: El gran Capitán, un discurso poético de denuncia sobre el tránsito de un tren que inicia su recorrido en Buenos Aires llegando a su destino en la frontera con Paraguay. Es un relato, una crónica de una gran profundidad existencial, que conmueve a medida que uno viaja a través de la lectura.
Hoy nos presenta El Libro de las Hormigas, poética en la que hace una analogía entre la vida de los insectos con la vida de los seres humanos que integramos estas sociedades contemporáneas.
Los insectos se perciben como humanos y los humanos como insectos. cito unos versos del libro: Una hormiga está destinada a no soñar / como muchos de nosotros / está destinada a no saber de si misma / a erradicar lo que en algún momento / los sentidos evocan.
Las hormigas no hacen canciones / tampoco conocen la verdadera / amenaza de los pasos sobre sus cabezas / una hormiga está destinada a no ser soñada jamás / como muchos de nosotros.
Y es que en la poética de Valeria predomina el texto sobre el hablante lírico, ella transita desde su anonimato entre miles de seres desconocidos que caminan, se cruzan, no se miran, se trasladan con sus ojos mirando casi siempre al esqueleto, casi nadie tiene conciencia de su existencia, pues la lucha por la subsistencia los devora, aniquila sus peculiaridades más esenciales convirtiendo su condición humana en masa acrítica; entonces aparece la voz de la poeta para develar la sumisión colectiva, son hormigas desprovistas de sentido de solidaridad, incluso las observa inertes, estáticas, con dinámicas muertas, el movimiento de sus vidas no evoluciona, entendido este término como una búsqueda por el crecimiento, el devenir es la muerte, y entretanto, no aparecerá la vida en todas sus dimensiones, no habrá sensibilidad, no se agudizarán los sentidos para percibir la belleza. Es la inconsciencia desprovista de todo sentido ético y estético.
El libro de las Hormigas es un alegato en contra de la deshumanización de la vida, es una nueva forma de hacer política desde la poesía, un rechazo al modelo económico de fundamento neoliberal, donde el rol de los objetos es más prominente que la realidad de los sujetos.
El mercado determina el funcionamiento de la vida colectiva, y los valores son una mera anécdota de un tiempo pasado; Valeria hace un diagnóstico de estos malos síntomas de la sociedad contemporánea a través de una representación imaginaria entre sociedades carentes de cerebros, funcionales, y sin mucha capacidad de observación crítica.
La primera, la de las hormigas, laboriosa, un poco mecánica, pero de colaboración, instintivamente solidaria y de funciones compartidas, con una división del trabajo destinado al perfeccionamiento de las funciones sociales, la otra, la humana, disgregada, castrada de sus afectos, agresiva en el tipo de relaciones, ausente de cualquier propósito dirigida hacia una felicidad más plena.
Valeria nos propone una obra que nos despierta de esta pesadilla que es la modernidad que no escogimos, invitándonos a transformar las relaciones humanas, y de paso, a transformarnos para vivir en un paisaje de un atmósfera donde el amor y los sueños constituyan un patrimonio del hombre que vaya más allá del mecanicismo materialista que nos propone el capitalismo.
El filósofo Jean Paúl Sastre establece en su obra “El existencialismo es un humanismo”, tres categorías del SER: el Ser en sí, el ser para sí y el ser para con los demás. En términos generales, el sujeto que reside en los espacios diseñados por la arquitectura de una urbe, se ha desintegrado. Vive disociado entre la materialidad capitalista que es en esencia la que nos propone el neoliberalismo contemporáneo, y la necesidad de crecer como persona.
Un permanente conflicto entre lo exógeno y lo endógeno. Su realidad externa con su vida interior no converge, porque la modernidad lo ha sumido en la vorágine del trabajo, los desplazamientos y la lucha por la subsistencia, porque necesita el dinero como una finalidad urgente. Por esto, el hombre de la ciudad se detuvo en la primera categoría Sartriana, el Ser en sí. Su cultura es predominante biológica, come, habita, consume, y ese consumo lo consume, hace que desaparezcan otras variables para su progresión, como es el gusto por la belleza, una ampliación de los sueños, un reconocimiento consciente de la plaza en que habita, una postura rebelde y enérgica frente a las inequidades que asumimos como naturales, y por esto, le restamos importancia.
Bueno, Valeria Zurano, trasciende lo estrictamente biológico, sale de sí misma y razona vinculando sus tres categorías, desde su propia identidad, porque no todos la tienen y muchos la han perdido, que es su estructura sicosomática, va percibiendo estos mínimos detalles, paradójicamente tan grandes, tan humanos, enriqueciendo su vida con su experiencia individual, la que potencia su condición de poeta, y luego el compromiso sensible con los otros, que son anónimos, distantes, lejanos, pero que intervienen nuestras vidas con su sola presencia en las nuestras.
Su condición humana se caracteriza por la agudeza con la que asimila la realidad, por una parte, y la forma específica con la que procesa la información, lo que determina un perfil de escritura a partir de los contenidos de su obra, marcando un estilo que la distancia de la poesía intimista, en el que el poeta idealiza sus propios lamentos marcados por su dolor, su amor o sus fracasos.
A Valeria le incomodan las injusticias y los estados de enajenación del hombre, la sumen en una rabia creativa, así nos sorprendió con la publicación de su libro: El gran Capitán, un discurso poético de denuncia sobre el tránsito de un tren que inicia su recorrido en Buenos Aires llegando a su destino en la frontera con Paraguay. Es un relato, una crónica de una gran profundidad existencial, que conmueve a medida que uno viaja a través de la lectura.
Hoy nos presenta El Libro de las Hormigas, poética en la que hace una analogía entre la vida de los insectos con la vida de los seres humanos que integramos estas sociedades contemporáneas.
Los insectos se perciben como humanos y los humanos como insectos. cito unos versos del libro: Una hormiga está destinada a no soñar / como muchos de nosotros / está destinada a no saber de si misma / a erradicar lo que en algún momento / los sentidos evocan.
Las hormigas no hacen canciones / tampoco conocen la verdadera / amenaza de los pasos sobre sus cabezas / una hormiga está destinada a no ser soñada jamás / como muchos de nosotros.
Y es que en la poética de Valeria predomina el texto sobre el hablante lírico, ella transita desde su anonimato entre miles de seres desconocidos que caminan, se cruzan, no se miran, se trasladan con sus ojos mirando casi siempre al esqueleto, casi nadie tiene conciencia de su existencia, pues la lucha por la subsistencia los devora, aniquila sus peculiaridades más esenciales convirtiendo su condición humana en masa acrítica; entonces aparece la voz de la poeta para develar la sumisión colectiva, son hormigas desprovistas de sentido de solidaridad, incluso las observa inertes, estáticas, con dinámicas muertas, el movimiento de sus vidas no evoluciona, entendido este término como una búsqueda por el crecimiento, el devenir es la muerte, y entretanto, no aparecerá la vida en todas sus dimensiones, no habrá sensibilidad, no se agudizarán los sentidos para percibir la belleza. Es la inconsciencia desprovista de todo sentido ético y estético.
El libro de las Hormigas es un alegato en contra de la deshumanización de la vida, es una nueva forma de hacer política desde la poesía, un rechazo al modelo económico de fundamento neoliberal, donde el rol de los objetos es más prominente que la realidad de los sujetos.
El mercado determina el funcionamiento de la vida colectiva, y los valores son una mera anécdota de un tiempo pasado; Valeria hace un diagnóstico de estos malos síntomas de la sociedad contemporánea a través de una representación imaginaria entre sociedades carentes de cerebros, funcionales, y sin mucha capacidad de observación crítica.
La primera, la de las hormigas, laboriosa, un poco mecánica, pero de colaboración, instintivamente solidaria y de funciones compartidas, con una división del trabajo destinado al perfeccionamiento de las funciones sociales, la otra, la humana, disgregada, castrada de sus afectos, agresiva en el tipo de relaciones, ausente de cualquier propósito dirigida hacia una felicidad más plena.
Valeria nos propone una obra que nos despierta de esta pesadilla que es la modernidad que no escogimos, invitándonos a transformar las relaciones humanas, y de paso, a transformarnos para vivir en un paisaje de un atmósfera donde el amor y los sueños constituyan un patrimonio del hombre que vaya más allá del mecanicismo materialista que nos propone el capitalismo.
miércoles, 2 de septiembre de 2009
EL LIBRO DE LAS HORMIGAS
de Valeria Zurano
Se presentará el día Sábado 3 de Octubre de 2009 a las 20.30 hs. en el Centro Cultural La Antigua Imprenta, ubicado en Av. Rivadavia y Estrada (calle del túnel), a tres cuadras de la Estación de Haedo.
de Valeria Zurano
Se presentará el día Sábado 3 de Octubre de 2009 a las 20.30 hs. en el Centro Cultural La Antigua Imprenta, ubicado en Av. Rivadavia y Estrada (calle del túnel), a tres cuadras de la Estación de Haedo.
Comentarán el libro: Norah Lorenzo (Buenos Aires) y Gregorio Angelcos (Chile)
Lectura de textos a cargo de la autora.
Brindis de honor.
Esperamos contar con su presencia.
“Como la hormiga, a la cual le saltan sobre su lomo, y se alegran
así serán castigados tu espalda y tus ojos cuando dejen de ser útiles
cuando de tus manos ya no salga la gracia para recortar el tallo verde e indefenso
los brotes mejor pagos en el mercado de los insaciables.”
Editado en Mayo de 2009 por Ediciones Cortina de Humo, Chile.
miércoles, 27 de mayo de 2009
II Parte de El libro de las hormigas (textos seleccionados)
Los días y las mentiras necesarias
“En verdad, yo no quiero la dicha que se origina en la miseria. No quiero una riqueza que despoja a otro. Si mi ropa desnuda a otro, iré desnudo.”
André Gide
¿Acaso no veis cómo alguna de vuestras compañeras
queda agonizando en el camino?
El mismo camino que recorrimos juntas hace instantes
y que ahora también juntas nos lleva a la muerte.
Habremos de protegernos de la lluvia igual que Ellas
hundidas en sus galerías de tierra, recorriendo en silencio las cuevas.
Igual que Ellas, en un mundo ajeno, en el mundo de otros
relamiéndonos las patas, chocándonos los ojos
al abrigo de una organización con fines morales autodestructivos.
Adormecida en la pasión que carcome tus entrañas de extraña
Solitaria -te llamaron -para cubrirte con las ropas negras de viuda.
Me uno a tu luto mas no sé cómo abrigarte en la intemperie
y busco las huellas de tus pasos de gigante perdiéndose
en la senda natural de nuestras vidas
que fueron cruelmente separadas por las jerarquías de la razón.
Grandes columnas de multitudes me han arrastrado
no quería, te lo juro
pero después era tan simple, la inercia de la fuerza
la corriente a favor del gradiente
buscando el amanecer, peleando por el alimento
sumidos en días de permanente vigilia.
Era el castigo de completar para perder integridad
el espantoso recorrido de ir y venir por las galerías
sosteniendo la metáfora del gran secreto del mundo
cocidas unas a otras, unidas por el tórax
justificando la marcha sin motivo alguno.
Debemos perdernos para siempre
resignar la idea de los senos para que otros conozcan la dicha.
Hubiera querido decirte que el camino era el mismo
un camino natural, y tendría que haberlo sido
pero fuimos premiados, y vos ahí
vos; socavando hacia el centro de la tierra para proliferar
y yo acá; cada vez más en la superficie.
Me dio miedo ese universo impensado
esas maniobras programadas
para seguir perteneciendo a la gran comunidad.
Una metáfora podría salvarme y lo supe
la invención de un instante en este tiempo que está enteramente tomado.
He perseguido la astilla de un pétalo
que se perdía en los hombros de un desconocido
he soñado esas tardes calurosas de humedad
una nueva comuna de simples refugios
vislumbré recostada sobre una hoja
la realidad diminuta y microscópica
de una ciudad dentro de otra.
Caímos engañadas en esos brazos patriarcales
cuando aún larvas como duendes
vivíamos de la tierra fresca y húmeda
acunando nuestros sueños en los brazos de aquellas obreras
que resignaban sus vidas nunca por amor.
Una hormiga está destinada a no soñar
como muchos de nosotros
está destinada a no saber de sí misma
ha erradicar lo que en algún momento los sentidos evocan.
Las hormigas no hacen canciones
tampoco conocen la verdadera amenaza de los pasos sobre sus cabezas
una hormiga está destinada a no ser soñada jamás
como muchos de nosotros.
Me decías que arrastrara este cuerpo hacia la luz
más allá de las lúgubres galerías
que esperara tu diminuto secreto
a orillas del tronco de aquel árbol
prometiste cualidades de dioses
pero éramos la expresión más ínfima de la vida;
apenas una consecuencia.
Esta es la gran ciudad de la que hablabas
la urbe de los que son paridos en serie
la humanidad que te prodigaste
para alumbrarme hasta la puerta
y no pude creerte porque yo también decía lo mismo.
Después ya sabrás que aunque salga el sol y los brotes más tiernos asomen
ésos que resplandecen bajo la luz,
no deberás confiarte
y Ellas que son una, la que duerme debajo de todas
no dudará en el mandato de exterminar.
EL libro de las hormigas fue editado por Ediciones Cortina de humo, Chile, 2009.
viernes, 22 de agosto de 2008
EL LIBRO DE LAS HORMIGAS
Este libro está dedicado a las poetas Olga Orozco (La maga), María Meleck Vivanco (Karim), Stella Díaz Varín (La temible).
El libro de las hormigas consta de cuatro partes:
I Parte: Los trabajos y la justificación del destino
II Parte: Los días y las mentiras necesarias
III Parte: Las noches y la búsqueda del amor
IV Parte: Las muertes y el fin de las máscaras
I PARTE. Los trabajos y la justificación del destino
“¿No éramos el rehén de una caída,
una lluvia de piedras desprendida del cielo,
un reguero de insectos tratando de cruzar la hoguera del castigo?”.
Olga Orozco
una lluvia de piedras desprendida del cielo,
un reguero de insectos tratando de cruzar la hoguera del castigo?”.
Olga Orozco
Como la hormiga
a la cual le saltan sobre su lomo, y se alegran
así serán castigados tu espalda y tus ojos cuando dejen de ser útiles
cuando de tus manos ya no salga la gracia para recortar el tallo verde e indefenso
los brotes mejor pagos en el mercado de los insaciables.
a la cual le saltan sobre su lomo, y se alegran
así serán castigados tu espalda y tus ojos cuando dejen de ser útiles
cuando de tus manos ya no salga la gracia para recortar el tallo verde e indefenso
los brotes mejor pagos en el mercado de los insaciables.
*****
Esos caminos naturales que incansables construimos juntas
sin saberlo, fuimos cómplices levantando la comunidad que otros planearon.
Día y noche arrastrando las astillas de una hoja
por la bendita senda de la oferta y la demanda
mientras atareadas nos perdíamos de nosotras.
Pero siempre juntando, siempre siguiendo a la de adelante,
siempre esperando a la de atrás
largas filas en una procesión al culto del trabajo.
sin saberlo, fuimos cómplices levantando la comunidad que otros planearon.
Día y noche arrastrando las astillas de una hoja
por la bendita senda de la oferta y la demanda
mientras atareadas nos perdíamos de nosotras.
Pero siempre juntando, siempre siguiendo a la de adelante,
siempre esperando a la de atrás
largas filas en una procesión al culto del trabajo.
*****
Te juzgan
porque no saben que tu voracidad no es de vástagos frescos
prejuzgan porque no entienden; El hambre, el placer de tu deseo.
Entonces, te castigarán con la muerte indiferente
Ellos no entienden el sentido que te hermana con las otras
las mismas que como vos van cargando el alimento para la creación.
porque no saben que tu voracidad no es de vástagos frescos
prejuzgan porque no entienden; El hambre, el placer de tu deseo.
Entonces, te castigarán con la muerte indiferente
Ellos no entienden el sentido que te hermana con las otras
las mismas que como vos van cargando el alimento para la creación.
*****
Una vida de hormiga nada vale
absolutamente nada
rápidamente y en silencio se extingue
una vida de hormiga merece ese final
porque su trabajo es minucioso y ordinario.
absolutamente nada
rápidamente y en silencio se extingue
una vida de hormiga merece ese final
porque su trabajo es minucioso y ordinario.
*****
Construí un refugio en el caparazón deshabitado de un caracol
hice allí una cuna de hiervas secas y perfumadas
un espacio que jamás sabría de nosotras
porque las tareas nos tenían expulsadas de los sueños y la siesta
la realidad cotidiana de querer siempre más.
hice allí una cuna de hiervas secas y perfumadas
un espacio que jamás sabría de nosotras
porque las tareas nos tenían expulsadas de los sueños y la siesta
la realidad cotidiana de querer siempre más.
*****
Ojalá este trabajo traiga tu canción solitaria
y alguien me perdone,
ojalá pueda reconocerte entre tantos ojos negros
y saber; que son tus ojos los que sostienen la monotonía,
comprender que la tierra comienza a cerrarse sobre nuestras vidas
como se cierra la luna en la noche oscura de tus ojos.
y alguien me perdone,
ojalá pueda reconocerte entre tantos ojos negros
y saber; que son tus ojos los que sostienen la monotonía,
comprender que la tierra comienza a cerrarse sobre nuestras vidas
como se cierra la luna en la noche oscura de tus ojos.
*****
Marcho junto a Ellas en silencio
observo de soslayo, las miro y casi no me hablan
es el miedo a que puedan reconocerme y me exilien
creo que pueden adivinarlo, que lo presienten, que lo saben
por eso me dan tareas como explorar el territorio
encontrar y seleccionar la materia prima
y a mí eso me da miedo.
observo de soslayo, las miro y casi no me hablan
es el miedo a que puedan reconocerme y me exilien
creo que pueden adivinarlo, que lo presienten, que lo saben
por eso me dan tareas como explorar el territorio
encontrar y seleccionar la materia prima
y a mí eso me da miedo.
*****
He ayudado a quitar los terrones de tierra que tapaban el hormiguero
cargando sobre los hombros afiebrados, recorriendo las galerías
acumulando las fuerzas, siguiendo el ritmo impuesto
haciendo del ciclo de los movimientos; el ciclo de la vida;
sucumbiendo.
cargando sobre los hombros afiebrados, recorriendo las galerías
acumulando las fuerzas, siguiendo el ritmo impuesto
haciendo del ciclo de los movimientos; el ciclo de la vida;
sucumbiendo.
*****
Después de la lluvia salimos a buscar los brotes frescos y verdes
nuestros movimientos encadenados a esos fines productivos
nuestro pensamiento atrapado en esa cadena predecible y miserable
en lo alto, muy cerca del cielo, una gota hace equilibrio en el borde de una hoja
hay cosas que ya no podemos ver.
nuestros movimientos encadenados a esos fines productivos
nuestro pensamiento atrapado en esa cadena predecible y miserable
en lo alto, muy cerca del cielo, una gota hace equilibrio en el borde de una hoja
hay cosas que ya no podemos ver.
*****
Desde la rama de un laurel
puedo mirar el mundo, la dicha del mundo
la eficacia de consagrarse alegre
a la realización de objetivos ignorados
y colaborar hábilmente para su realización
esas cosas que sólo pueden verse
desde la rama perfumada de un laurel.
puedo mirar el mundo, la dicha del mundo
la eficacia de consagrarse alegre
a la realización de objetivos ignorados
y colaborar hábilmente para su realización
esas cosas que sólo pueden verse
desde la rama perfumada de un laurel.
Valeria Zurano
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