martes, 29 de diciembre de 2009

Mi mano dice...


Para algunos, los papeles no significan absolutamente nada, no tienen demasiada importancia. Pero para nosotros, los papeles son todos diferentes y no podemos dejarlos ir, sino que nos aferramos a ellos para descubrir esa blancura luminosa.
A mí, los papeles me dan euforia y pena, por eso no puedo deshacerme de sus cuerpos y en mi casa siempre tienen un espacio, siempre.
Para muchos, los papeles van y vienen. Para nosotros, esas hojas en blanco son como sueños infantiles donde todo es posible. Para algunos, esto es nada, como tantas otras cosas que rodean los días y son nada. Son cosas que se tiran o se guardan porque sí.
Pero yo, que no puedo dejar de pensar, que lloro y sueño sobre esos papeles, que pienso en el futuro de las hojas blancas, en las razones de nuestras propias vidas. Yo, que insisto en darle libertad a esta mano que es como un animal que busca, que roe entre papeles, que descubre sobre sus superficies la letra del pasado.
Mi mano -la que escribe- es incansable. Un día se despierta y dice que no hay hojas en blanco, que todos los papeles han sido invisiblemente marcados por otras escrituras.
Para algunos, la mayor parte de las cosas no tienen respuestas, no se preguntan por las manos, ni por los destinos, ni qué hay detrás de lo que creemos blanco y vacío. Pero yo, que no puedo dejar de pensar, que no puedo detener esta mano que es parte de algo indescifrable que no soy yo, no quiero resignar esta empecinada estupidez de trastocar la vida que sigue.

4 comentarios:

larza dijo...

a eso venimos a "trastocar". esta muy bueno leerte. te dejo un abrazo.

Jorge Ampuero dijo...

Igual. Amo los apeles, pero no el papeleo.

Saluditos...

Cocó Chanel dijo...

Recién descubro tu mundo. Aquí-perdón, Alejandra...-las palabras hacen el amor, no la ausencia.

Sigo leyéndote.

Valeria Zurano dijo...

Un abrazo para todos! seguimos insistiendo...